Sustratos, Siembra y Repoteo

Sustratos

La variedad de sustratos existentes en el mercado es abundante, tanto así que depende hasta de la imaginación del cultivador como del tipo de orquídea a cultivar. Los sustratos de siembra muchas veces es unos de los aspectos que menos se toma en cuenta al momento de cultivar orquídeas sin percatarnos que constituye la base fundamental para el establecimiento y crecimiento de nuestra planta, tanto el sustrato como la maceta de siembra es un aspecto esencial dado que allí es donde se establecerá el crecimiento radicular y constituirá el medio de fijación que la sustentará por unos cuantos años. Hay que tener en mente que sin un buen medio de cultivo, no obtendremos plantas sanas, fuertes y bien desarrolladas.

Por tanto, el sustrato o medio de cultivo debe poseer las características o condiciones de drenaje, humedad y ventilación que se asemejen en la medida de lo posible al crecimiento en estado silvestre, de forma de garantizar un desarrollo saludable, continuo y óptimo. Así también, se debe tener en cuenta las condiciones ambientales que presentamos en el lugar donde colocaremos la planta una vez sembrada, esto con el objetivo de garantizar una correcta ventilación, evitar la humedad en exceso del sustrato y la posible aparición de plagas.

No menos importante, hay que recordar que las plantas deben ser sembradas en el medio o hábito de crecimiento; es decir, las orquídeas terrestres serán sembradas en tierra y/o turba, las epífitas y semiepífitas en otro medio (excluyendo la tierra) acorde con el tipo de planta.

Entre los sustratos comerciales más comunes encontramos:

  • Arcilla expandida, Aliven o Aliflor: Es un producto comercial formado por pequeñas piezas de arcilla o granos con semejanza esférica, utilizado ampliamente por su capacidad de retención y transmisión de humedad por capilaridad (es capaz de absorber agua hasta un 50% de su propio peso), disminución de temperatura en el interior del sustrato (por transferencia de calor cuando se encuentran húmedas), inerte, económico, de fácil uso y proporciona buena aireación por las cavidades que facilita su forma y constitución interna (porosidad del 90%).
  • Carbón vegetal: Utilizado ampliamente en todos los cultivos de orquídeas por su durabilidad, es inerte (aunque con el tiempo puede presentar acumulaciones ácidas o básicas por fijación de sales), fácil manipulación, es económico, puede ser usado tanto solo como componente del sustrato en la mayoría de la siembra de orquídeas. El carbón vegetal en la mayoría de los casos es trabajado para disminuir su tamaño y adaptarlo al tipo de orquídea a sembrar, en función de necesitar mayor o menor almacenamiento de humedad dentro del recipiente o cuando el tamaño o edad de la planta es el factor limitante en la siembra.
  • Raíz de Helecho: Ampliamente utilizada hace unos cuantos años, su utilización ha disminuido debido al daño e impacto que supone a la planta de la cual se extrae. Proporciona excelente almacenamiento de humedad, las raíces de las plantas pueden perforar en él por lo que les provee de buena aireación y humedad. Es resistente y de fácil manipulación. Un reemplazo para evitar el uso de este tipo de sustrato es la fibra de coco.
  • Fibra de Coco: En éste punto incluimos todo lo relacionado con el coco seco, tanto la corteza externa como interna (Cascarón duro). Es una de las mejores alternativas y remplazo efectivo de la raíz de helecho aunque su durabilidad no lo es tanto, sin embargo presenta excelente almacenamiento de humedad, es de constitución fibrosa (parte externa) por lo que facilita la aireación de las raíces y puede ser manipulado y cortado con relativa facilidad utilizando herramientas. Puede ser conseguido fácilmente y no representa costo económico. De igual forma, la parte interna o cascarón puede ser triturado y añadido a la composición del sustrato, éste es de aspecto leñoso, duro y resistente. Algunos géneros de orquídeas como Dendrobiums, Oncidiums, Catasetum y géneros afines, pueden ser cultivados perfectamente en cuencos o macetas de coco. Hay que tener en cuenta que debido al almacenamiento de humedad puede prestarse a la proliferación de colmenas de hongos o insectos si no se le proporciona una correcta aireación (caso extremo).
  • Anime o Poliestireno Expandido: Utilizado en menor proporción en la mezcla del sustrato. Es inerte y provee de espacios para la aireación de las raíces. Debe ser utilizado en menor proporción dado que no absorbe humedad y su densidad relativa es menor a 1 por lo que tiende a flotar. Aligera un poco el peso del sustrato y las raíces pueden adherirse a él sin dificultad.
  • Arrocillo o Gravilla: Constituida por rocas de pequeños tamaños, utilizada en la mayoría de los casos para darle peso al sustrato. Es relativamente costosa y su utilización no es muy frecuente en las mezclas. Almacena poca humedad en la superficie y posee buena aireación para las raíces. Si bien pueden ser utilizados como medio de fijación únicamente un trozo de roca volcánica o piedra pómez, donde las raíces de las plantas siempre están expuestas y el ataque por hongos, bacterias e insectos es casi nulo.
  • Madera o troncos: Normalmente en algunas preparaciones y dependiente del género se añaden pequeños trozos de troncos secos de guayabo, totumo o cualquier otra madera de resistencia considerable. Respecto a la presencia de Taninos, todas las fibras maderables presentan concentraciones de taninos en su constitución, no obstante, la mayoría son taninos hidrosolubles que irán desapareciendo gradualmente, ya sea por tratamiento previo de las maderas (hirviendo o sumergiendo en agua un par de veces) o por medio natural (durante el riego, lluvias, etc). Si bien es cierto, la presencia de taninos es favorable en el sentido de la prevención de bacterias y posibles ataques, también es cierto que pueden en cierta medida disminuir la formación de raíces y crecimiento de brotes nuevos. No obstante, el mejor uso que se le puede dar a la madera es fijando las plantas directamente a un trozo de éstas dado que el escurrimiento y los taninos solubilizados no se concentran y afectan a la planta, además que provee de excelente aireación y sin riesgo de fitotoxicidad.
  • Tierra abonada y Turba: Medio de cultivo utilizado únicamente para orquídeas terrestres, está compuesto en mayor medida por tierra y materia en descomposición (hojas secas, troncos, ect.), en algunas ocasiones es mezclada con granos de arcilla expansiva, polvo y partículas finas de carbón, aserrín y anime. La utilización de la mezcla depende del tipo de orquídea terrestre a cultivar, el crecimiento radicular y la humedad necesaria para su crecimiento.


La Maceta o Recipiente de Trasplante


Es otro factor a considerar al momento de realizar la siembra, de igual forma que el sustrato y en mayor medida, se debe tener en cuenta el tipo de orquídea a sembrar y su correspondiente forma de floración. El tipo de maceta ya sea plástica, de arcilla o cestas de madera o metal, presentan sus ventajas y desventajas elementales.

Las macetas plásticas son las más económicas, ligeras, vienen en gran cantidad de modelos, colores y formas. Son reutilizables y resistentes, sin embargo, no siempre se encuentran disponibles las macetas adecuadas para proveer una correcta ventilación, por lo que deben ser modificadas.

Las macetas de arcilla son pesadas, almacenan buena humedad, mantienen fresco el medio de cultivo y ofrecen buena ventilación para el secado por la porosidad de la arcilla, no obstante, son frágiles, muy poco reutilizables, mucho más costosas que las macetas plásticas y  la disponibilidad en número al momento de compra no es suficiente.

Las cestas de madera o metal son una buena opción cuando la ventilación que se debe proporcionar es el factor principal. Pueden ser utilizadas solas, tan solo colocando las plantas en ellas (orquídeas semiepífitas) o pueden ser llenadas de sustrato de granulometría media o grande. Son relativamente costosas, comercialmente no se encuentran en todos los abastecimientos o viveros.


Teniendo en cuenta lo anterior, a su vez se debe tener en cuenta algunos aspectos básicos importantes como son:

  • La maceta ideal será aquella que se adapte al tipo de floración de la orquídea. En este sentido, debemos tener presente si la floración de la planta es colgante o erecta. Este es un punto de interés puesto que algunas orquídeas como las Stanhopeas su floración tiende a emerger en los laterales o parte inferior de la maceta.
  • El hábito de crecimiento de la orquídea. Para orquídeas terrestres la maceta debe ser de mayor profundidad dado al extenso crecimiento radicular que prolifera en este tipo de plantas. No obstante, para orquídeas epífitas esto no debe ser así, se pueden utilizar macetas de menor profundidad ya que lo que se requiere es un buen medio de fijación.
  • La maceta debe proporcional el suficiente drenaje y ventilación que requiera el cultivo. Es preferible tener un buen drenaje y circulación de aire (y su consecuente disminución de humedad), que tener una maceta cerrada que corra el riesgo de proliferar en su interior hongos o cualquier agente patógeno que pueda dañar las raíces de nuestras orquídeas. Es preferible regar dos veces una planta que esté sembrada en una maceta con buen drenaje, que combatir un hongo o ataque de insectos, corriendo el riesgo de perder la planta. En este aspecto, tenemos disponibles materos de arcilla o plástico con suficientes perforaciones. Hay recipientes plásticos que en su parte inferior presentan hendiduras laterales formando una especie de malla, así también, hay algunas presentaciones de materos en arcilla.
  • La maceta a utilizar debe facilitar el repoteo o replante, al utilizar recipientes de arcilla muchas veces las raíces se adhieren firmemente por lo que la única solución que se tiene es romper finalmente el matero para poder hacer el trabajo.
  • La opacidad y traslucidad del recipiente es una característica que puede ser tomado en cuenta para algunos géneros como las Phalaenopsis y afines. Esto se debe a que el crecimiento de las raíces se ha visto mejorado en recipientes traslucidos que en recipientes de cultivo opacos.


Siembra y Repoteo


Siembra

Puede hacerse de varios modos, en maceta (recipientes, cestas, etc.) o en trozos de madera, rocas o en árboles de poco follaje.

Si la siembra se realiza sobre trozos de madera (mayormente para plantas epífitas), su fijación se puede realizar simplemente con cordeles resistentes, alambre, grapas u horquillas de alambre. Se debe tener previsto el crecimiento de la planta y el peso adicional que puede representar en unos años de manera de seleccionar un trozo de madera resistente y adecuarlo a una geometría que sustente el peso (si va a estar sobre mesa) o proveerlo de un anclaje que permita suspenderlo. Ahora bien, si se pretende adoptar un medio de hábitat litófilo, se recomienda que la planta sea fijada con cordeles textiles inorgánicos para garantizar durabilidad mientras la planta enraiza naturalmente.

Cuando la siembra se realiza en macetas o contenedores se puede proseguir con los siguientes pasos:

  1. Seleccionar el medio de cultivo o sustrato a utilizar, realizar la mezcla de sustratos convenientes en cantidad suficiente. Tomar en cuenta las características de las plantas y hábitos de crecimiento.
  2. Escoja la maceta del tamaño adecuado, no debe ser demasiado grande ni demasiado pequeño. El tamaño a considerar debe ser aquel en el que la planta de unos cuatro o cinco bulbos no sobrepase el centro del matero cuando se coloca ésta en un borde apuntando hacia el centro. Esto garantiza que la planta estará cómodamente un par de años sin necesidad de replante.
  3. Limpie y desinfecte la planta e instrumentos de trabajo antes de realizar los cortes. La desinfección de la herramienta es indispensable para prevenir la contaminación cruzada de enfermedades o pestes de una planta a otra. Una vez hecho el corte, utilice cicatrizante vegetal o pulverice trozos de carbón y colóquelos en el corte.
  4. Rellene el recipiente con aproximadamente 2/3 de la capacidad del recipiente, asegúrese de darle el peso suficiente para la estabilidad de la planta una vez sembrada. Si es necesario, coloque rocas pesadas en el fondo del recipiente (piedras de río o gravilla)
  5. Coloque la planta como se mencionó anteriormente colocando el extremo de corte en contacto con el borde y apuntando al centro del recipiente
  6. Fije la planta firmemente con ganchos de alambre y si es posible colóquele un tutor que inmovilice los bulbos más grandes o pesados

Nota: En cuanto al alambre a utilizar se sugiere aquellos de calibre 14 o 16, asegúrese de la calidad de los mismos, deben presentar al menos alguna concentración de cromo o níquel en su composición de manera de hacerlos resistentes a la corrosión y prevenir la formación de sales ternarias en el interior del recipiente por éste fenómeno, que a final de cuentas puede afectar la vitalidad de la planta.

 

Repoteo o Replante

Cuando las plantas han alcanzado el tamaño suficiente y ya los nuevos brotes rebosen la maceta es conveniente hacer un replante. Para realizarlo en principio se debe elegir si se quiere proseguir con la misma planta (sin hacer cortes) o si bien necesita ser dividida en cortes para obtener varias plantas.

Para hacer divisiones de la planta se bebe tener en cuenta que el nuevo corte debe poseer al menos 4 bulbos saludables pertenecientes al mismo rizoma, de manera que no represente un atraso en el crecimiento y la planta pueda continuar con su desarrollo vegetativo sin problemas.

El momento de realizar un replante es cuando comienzan a crecer los nuevos brotes e incluso cuando apenas aparezca un crecimiento incipiente de raíces, este es el momento ideal puesto que garantiza el afianzamiento en el nuevo medio de cultivo.

Una vez decidido cuales bulbos van a representar la nueva planta, se procede a sacar toda la planta del recipiente, aligerar el sustrato, retirarlo, cortar a 2 dedos del rizoma de la planta todas las raíces marrones y marchitas y proceder a realizar el procedimiento de siemrba mencionado anteriormente.

Si se quiere proseguir con la misma planta, simplemente debemos retirar o conservar el mismo recipiente o cesta e introducirlo en uno de mayor dimensión, rellenándolo con sustrato nuevo. Es preferible intentar retirar el recipiente anterior para facilitar la aireación de las raíces viejas, con lo que a su vez se puede aligerar un poco el medio de cultivo y agregar nuevo durante la siembra. Como este proceso no implica corte del rizoma ni separación de plantas no representa riesgo alguno, no obstante la manipulación debe hacerse  con cuidado de manera de no causar impacto o retraso en el crecimiento de las raíces y brotes jóvenes.

En ambos casos, las plantas deber ser sujetadas firmemente con alambres y tutoradas si lo ameritan.