Estructura y Morfología

Las Orquídeas prácticamente se encuentran diseminadas en todo el globo terrestre con excepción de los polos y desiertos. Las zonas donde viven pueden situarse entre 68 grados de latitud norte y los 56 de latitud sur. Fuera de esas latitudes son poquísimas las especies a encontrarse. Las orquídeas conforman la familia más extensa del reino vegetal, con alrededor de 30.000 especies divididas en unos 1.800 géneros distribuidos por todo el mundo. Solamente existen dos ambientes en la tierra donde no prosperan estas plantas, los polos y los desiertos de arena. Han sobrevivido durante miles de años. Mucho antes de que el hombre habitara el planeta, las orquídeas ya reinaban en él. Son las plantas más evolucionadas y especializadas. Su capacidad para adaptarse es notable, ya que pueden crecer tanto a nivel del mar como en los páramos elevados. Muchas viven sobre los árboles ( epífitas), otras lo hacen sobre las rocas ( litófitas ), otras sobre la tierra y algunas especies se desarrollan incluso en ambientes subterráneos. Algunas sólo miden unos pocos centímetros y otras pueden tener el porte de un árbol. Sus flores pueden ser tan diminutas que resulta imposible observarlas a simple vista, mientras que otras llaman poderosamente la atención. Muchas han logrado que sus flores se asemejen a la perfección al insecto que las poliniza, algunas usan sus vivos colores y otras emplean aromas que atraen a los polinizadores desde grandes distancias.

Por lo general, las especies florecen una sola vez al año, siempre por la misma fecha, determinada por factores ambientales como disminución o elevación de la temperatura, incremento de las horas de luz, cambios de estación, variaciones en la humedad ambiental

 

Hábito de Crecimiento

Las orquídeas son plantas herbáceas, perennes (raramente anuales), terrestres o epífitas, ocasionalmente trepadoras, algunas veces saprófitas (se nutren de los residuos procedentes de otros organismos, tales como hojas muertas, cadáveres o excrementos) o, raramente, micoheterotróficas (donde hay una relación simbiótica entre una planta y hongo en la que las plantas obtienen, total o parcialmente sus nutrientes mediante parasitismo sobre el hongo antes que por fotosíntesis). Normalmente se dice que las plantas epifíticas son eternas en vida y solamente están condicionadas a un tiempo de vida en la naturaleza, por el tiempo de vida del árbol de les da hospedaje.

Las orquídeas dependiendo del medio de sustento, se pueden generalizar en tres grandes grupos Epífitas, Semiepifitas y Terrestres; los dos primeros grupos crecen sobre cualquier planta usándolo solamente como soporte, crecen independientemente obteniendo únicamente apoyo físico, sin parasitarlas. En cualquiera de los grupos utilizan la fotosíntesis para proveerse de energía.

Orquídeas Epífitas: No necesitan que sus raíces toquen la tierra u otro medio húmedo para conseguir su alimento, viven del aire del cual toman el nitrógeno y otros minerales por sus hojas y raíces verdes. De este grupo son las Vandas, Renanteras, Mokaras, entre otras.

Orquídeas Semiepífitas: Necesitan que sus raíces estén adheridas a un material leñoso o poroso que conserve humedad, no tierra. Consiguen sus alimentos por las raíces y hojas y la mayoría muere si se le coloca en la tierra, pues sus raíces no pueden trabajar adecuadamente por falta de aereación. De este grupo son las Cattleyas, Laelias, Oncidiums, etc… que viven bien adheridas a troncos o sembradas en recipientes con material adecuado.

Orquídeas Terrestres: Las que necesitan estar sembradas en la tierra. Todas las orquídeas Europeas y las de tierras frías, de la Cordillera de los Andes, etc… son de éste grupo las Sobralias, Lycastes, entre otras.

 

Tienen dos tipos básicos de crecimiento:


Simpodial

El tipo simpodial de crecimiento es el más común dentro de la familia. La mayoría de estas orquídeas presentan pseudobulbos que funcionan como reservorios de agua y nutrientes. La planta sostiene los pseudobulbos casi verticalmente y el crecimiento y desarrollo posterior de nuevos tallos se produce horizontalmente, entre los pseudobulbos preexistentes, a partir de un tallo subterráneo o rizoma, generando una sub-unidad capaz de producir una flor o inflorescencia y que puede ser eventualmente separada de la planta. Cada nuevo pseudobulbo se origina en la base de los anteriores y, con su crecimiento, origina nuevas hojas y raíces. Las hojas originadas en cada pseudobulbo pueden durar muchos años, proveyendo nutrientes para toda la planta, hasta que se tornan marrones y mueren. Aún sin hojas, cada pseudobulbo continúa sosteniendo el crecimiento y suministrando la energía necesaria para el crecimiento del resto de la planta y para la floración. Estos varian mucho de tamaño y forma. Algunos ejemplos de orquídeas con este tipo de crecimiento son los géneros Cattleya, Dendrobium y Oncidium



Cattleya lawrenceana por H. Sotheran & Co., 

London (editor)

Monopodial

En las que el nuevo crecimiento se produce en sentido vertical, a través de un tallo central, con lo cual la planta crece constantemente en altura, produciendo hojas alternadas e inflorescencias entre las hojas (ej. Phalaenopsis y Vandas). Normalmente, el tallo va creciendo hacia arriba y se originan raíces en los nudos, las cuales crecen hacia abajo. La planta, conforme va creciendo, pierde las hojas inferiores a medida que se forman nuevas hojas en el extremo superior.

Las hojas varían, pueden ser guresas y duras, parecidas al cuero (coriáceas), o bien suaves. La mayoría de las orquídeas no se cultivan por su follaje; sin embargo las hojas variopintas de algunos Paphiopedilums y las hojas iridiscentes de algunas especies como Ludisia y Anoectochilus son muy atractivas de por si.

Las raíces de algunas orquídeas epífitas y de algunas terrestres, tienen una epidermis característica, el velamen, especializado en evitar pérdidas excesivas de agua y especialmente lograr una mayor absorción de humedad

Las orquídeas, se caracterizan por poseer flores muy vistosas, hermafroditas (ambos sexos en la misma flor), zigomorfas (con 1 solo plano de simetría), trímeras (3 sépalos y 3 pétalos) y una columna central que sustenta las estructuras reproductivas masculinas (anteras) y femeninas (pistilo) llamada ginostemo.



Vanda testacea por Walter Hood Fitch (1817-1892) del. et lith. 

Por William Jackson Hooker (1785—1865)


La estructura de las flores de todas las Orquídeas obedece a una fórmula determinada. En la parte exterior hay una serie de tres segmentos más o menos similares, llamados sépalos. En cierto géneros por ejemplo los Paphiopedilums, los dos sépalos laterales están unidos, cuyo caso se llama sépalo ventral o sinsépalo. Dentro de los sépalos hay una serie de tres segmentos, dos de los cuales son similares y se llaman pétalos, el tercer pétalo casi siempre es distinto y su morfología define a los distintos géneros de orquídeas, es mas grande y/o mas complejo, y se llama labelo. En el centro de la flor está el órgano de reproducción, llamado columna, compuesto de la fusión de las anteras (el elemento masculino) y el pistilo (elemento femenino). El polen se encuentra aglomerado, formando una masa llamada polinio el que tiene un extremo con un ensanchamiento glandular, pegajoso, que sirve para que el polinio se adhiera al cuerpo del insecto polinizador. Las flores de muchas especies giran 180º antes de abrirse, para exponer el labelo a los polinizadores. Este evento se conoce como resupinación.El fruto es una cápsula seca con muchas semillas pequeñas, sin endosperma y con embrión no diferenciado.